[Tópicos feministas] Chicas mágicas

domingo, 19 de febrero de 2017

Cada que leo un libro de ensayos sobre feminismo pienso "wou, esta autora hubiera sido mucho más feliz si hubiera crecido con Sailor Moon, Xena o CLAMP". No es lo mismo crecer en un mundo en donde todos te dicen que las mujeres no pueden pelear, que son débiles y que necesitan del príncipe azul que venga a rescatarlas, a sacarlas de la torre en la que están aprisionadas y sólo después de que un hombre haya intervenido pueden iniciar su vida "real", a haber tenido una infancia en donde hay una princesa destinada a fundar una Utopía y que es protegida por otras ocho mujeres.

Antes de comenzar con el tema, un poco de autopublicidad. Creé una página para mis blogs en Facebook: Bitácora de la viajera que espera, esto es más que nada porque muchas veces hay contenido interesante en Facebook que no puedo compartir tan fácilmente en tuiter, así que si les dan ganas de seguirme por ahí, son bienvenidos.

Cada que leo un libro de ensayos sobre feminismo pienso "wou, esta autora hubiera sido mucho más feliz si hubiera crecido con Sailor Moon, Xena o CLAMP". No es lo mismo crecer en un mundo en donde todos te dicen que las mujeres no pueden pelear, que son débiles y que necesitan del príncipe azul que venga a rescatarlas, a sacarlas de la torre en la que están aprisionadas, y que sólo después de que un hombre haya intervenido pueden iniciar su vida "real", a haber tenido una infancia en donde hay una princesa destinada a fundar una Utopía y que es protegida por otras ocho mujeres.

Fue después de leer We Have Always Fought que finalmente me cayó el veinte de la importancia de las historias con chicas mágicas, y más si uno crece con ellas, porque entonces se hace un equilibrio entre ellas, las historias con guerreros hiperpoderosos como Los caballeros del zodiaco y Dragon Ball, y las princesas de Disney. Fue cuando me di cuenta que en verdad soy una persona afortunada, porque gracias a todas esas historias para mí es lo mismo que quien pelee para salvar el mundo sea un caballero de Atena o una sailor scout. Y no sólo eso, en lugar de jugar a la comidita o a tener una familia, mis primas y yo jugábamos a que teníamos poderes y peleábamos contra monstruos y ese tipo de juegos nunca hubieran sido posibles sin historias en las que las mujeres pelean y no se dedican solo a cocinar.

Lo más importante de We Have Always Fought es que explica cómo es que la narrativa que nos venden afecta la manera en la que percibimos la realidad, y si todos nos dicen que una mujer ha de ser sólo rescatada, es lo que vamos a creer por más que a nuestro alrededor haya numerosos ejemplos de lo contrario. 


Es en este contexto que creo que las chicas mágicas son en verdad importantes, y más si se trata de la narrativa con la que muchas niñas crecen, porque a diferencia de la gran mayoría de historias que nos rodean, las chicas mágicas hablan de mujeres que hacen cosas, no por las que se hacen cosas. Ellas no son las musas ni las madres, novias, hijas o hermanas. Ellas son las elegidas para juntar las cartas mágicas que han escapado por accidente o son las que tienen el poder de ver el futuro y que van a determinar el destino de un mundo con él.

Pero las mujeres de este género no tienen sólo la fuerza para rescatarse a sí mismas, también trabajan juntas por un bien mayor y es cuando lo hacen que consiguen la victoria. Estas historias nos dan mujeres trabajando juntas, siguiendo el liderazgo de otra mujer, y más importante, estableciendo amistades entre ellas. Porque aun cuando en otras historias tengamos mujeres badass, en ocasiones es sólo una mujer. ¿De qué me sirve tener a la princesa Leia si parece que era la única mujer de una galaxia muy muy lejana? Evidentemente no iba a tener amigas y al estar ella sola, tiene que representar a todas las mujeres que hay.

Este problema de representación no ocurre con las chicas mágicas, porque al ser muchas, hay una diversidad que no siempre es fácil encontrar en otro tipo de historias. Por ejemplo, en Sailor Moon teníamos a Lita, quien era muy fuerte físicamente y amaba cocinar, también estaba Amy, quien era la más inteligente, a Serena le encantaban los videojuegos, Rei era una sacerdotisa y Mina quería ser actriz. Todas tenían su propia personalidad e identificarse con alguna de ellas era definitivamente más sencillo que hacerlo con la única mujer de la galaxia.


Antes de que en otras historias comenzara a surgir la representación de distintas sexualidades, aquí ya estaba presente dicha representación. Nadie compraba completamente que Haruka y Michiru fueran solo muy buenas amigas o que el cariño de Tomoyo a Sakura fuera puramente amistoso. Este aspecto siempre pasó con más o menos censura, porque al tratarse de mujeres "no hay tanto problema de que sean tan cercanas, total, ya llegará el hombre que las haga cambiar de opinión".

Es curioso enterarse de que este género viene de algo como Embrujada, serie gringa viejita en donde una bruja se casaba con un muggle y se esforzaba mucho en no usar su magia y en ser una buena esposa para mantener a su marido muggle contento. Se hace claro que desde su nacimiento, las chicas mágicas han pasado por muchas etapas, a mí me tocó crecer con Sailor Moon y Card Captor Sakura, pero ahora hay varias historias que deconstruyen el género y hacen nuevas propuestas, como Puella Magi Madoka Magica. Claro que también han influenciado a la animación occidental, como es el caso de Steven Universe, que cada rato tiene fans felices por la mucha representación que maneja.

Creo que actualmente el mayor problema de las chicas mágicas es que a veces para enfocar las historias a un mercado más masculino, abusan del fanservice, situación que provoca que una huya. Y es cuando pienso que si bien es importante que los hombres también tengan historias de mujeres que pelean y se apoyan entre sí para alcanzar sus objetivos, no es algo que valga la pena si en el camino se cosifican dichas mujeres.


4 comentarios:

  1. Sailor Moon fue lo mejor que me pasó en la vida.
    #FightLikeAGirl

    Y luego Mulán. Mulán fue lo mejor de Disney que me pasó en la vida. Y Pocahontas la primera, no sé por qué.

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    1. Sailor Moon fue muy bueno indeed.

      Cuando salió Mulán yo ya no veía tantas pelis de Disney, la vi después de mucha gente u.u

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  2. "es importante que los hombres también tengan historias de mujeres que pelean y se apoyan entre sí para alcanzar sus objetivos, no es algo que valga la pena si en el camino se cosifican dichas mujeres"

    ^

    Apoyo todo, pero en particular esto.

    Nunca me había puesto a pensar en esto y creo que tienes razón. Aunque yo crecí rodeada de princesas Disney, creo que el hecho de que tuviera un acercamiento a estas chicas mágicas, me hizo ver el mundo de otra manera. Hoy en día no veo anime magical girl porque pasa lo que comentas: la hiper sexualización de los personajes, el exceso de fan service, o porque las historias me parecen tontas xD

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    1. Las historias ya no me capturan como de chiquita, me desesperan mucho! Y las transformaciones, que antes eran lo mejor, ahora son como "yaaaa, que se acaben, yaaaa". Así que yo tampoco veo más magical girls xD

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